El lobo en la caja de cerillos.

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Robert Wright es profesor de la Universidad de Princeton e imparte en linea el curso El Budismo y la Psicología Moderna. En él, Wright establece los puntos de enlace entre la ciencia y los preceptos básicos de dicha filosofía milenaria. Fuera de todo dogmatismo, y hasta donde llevo asimilados algunos de los conceptos vertidos en el curso, el psicólogo trata de explicar a miembros de la cultura occidental, como es que un procedimiento antiquísimo como la meditación tiene una base científica que puede ayudar a llevar una vida placentera.

Durante el primer capítulo se explica cuál es el problema del hombre: en pocas palabras, el sufrimiento. Vivimos por y para sufrir, y no es que seamos masoquistas por placer. De acuerdo a diferentes estudios y comentarios que sería eterno transcribir, nuestro sufrimiento es producto de la selección natural. El placer que sentimos al lograr una meta es completamente temporal; justo lo necesario para seguir poniéndonos metas y propagando genes de individuos ganadores, listos para reproducir personas que, a su vez, seguirán este ciclo de motivación por cumplir desafíos, recompensas al obtenerlos y sufrimiento al fallar. Ciclo vicioso al que el budismo pone el místico nombre de Samsara.

En la segunda parte del curso, que es donde me encuentro estudiando hasta el momento, Wright habla sobre las posibles curas para evitar seguir en esteremolino de desafío-recompensa-decepción: el óctuple sendero (versión budista de una lista de mandamientos). De estos, dos podrían ser estudiados científicamente, ya que el resto dependen de cuestiones morales y éticas que no son objeto de la psicología: la concentración y el mindfullnes, vacuidad o percepción completa del ambiente.

Es muy irresponsable escribir algo sobre lo que no se conoce a profundidad, máxime que no he terminado la preparación del curso, pero un aspecto llamó poderosamente mi atención al final del video del curso titulado Mindfullness meditation and the brain, las declaraciones del profesor Wright al afirmar:

“…Cuando observas algo con una percepción objetiva (mindfullness), como un sentimiento, te estás acercando mucho más a él de lo que normalmente haces. Por lo general, nuestra reacción es alejarnos de un sentimiento negativo como la ansiedad o el miedo, lo queremos sacar de nuestra mente, queremos pensar algo o hacer algo que nos haga deshacernos de él. Y verlo con una percepción objetiva (mindfully) es no tenerle miedo, es estar dispuesto a estar cerca de él y entonces, a veces, tenderá a perder su poder.”

Y, como siempre, recordé el corpus de videos de Tori Amos, mi compositora favorita. En su disco de 2001 Strange Little Girls, Amos hace covers de canciones escritas por hombres y las canta desde puntos de vista de personajes femeninos. De la canción que da nombre al disco, se desprende el siguiente video:

Y todas estas palabras fueron representadas visualmente. En el video, Tori es presa y predador. Vestida de blancoa, va al acecho de ella misma, representada en una forma infantil que cambia de niño a adulto  lo largo de todo el video. La niña corre a refugiarse en una casa, tratando de evitar cualquier contacto con esta cazadora-loba. Al final, ese aspecto se reduce, logra entrar a la casa y es completamente domesticado, para ser guardado en una inocua caja de cerillos.

Eso es el Samsara para mí, esos los problemas. Soy yo y considero que somos cada uno de nosotros los que percibimos al mundo en forma de un lobo, una serpíente o cualquiera que sea nuestra representación favorita del mal: el demonio, las pretas, las deudas, el metro a reventar, un hijo no planeado, el pelo en la sopa…

Al final de cuentas, el plan consiste en hacer lo que dice Wright al final, reenfocar la atención en las cosas verdaderamente importantes, como la respiración, una oración, un pedazo de virtud; lo que sea con tal de encerrar al lobo en la caja de cerillas.

El principio de lo exótico

Este primero de enero, mis amigos y yo hicimos el único propósito que vale la pena hacer: crear.
Implícitamente, decidimos hacerlo bajo el principio de lo exótico. El inicio de la belleza de lo extraño.
No habrá ataduras, el chiste es explorar la ciudad.
Nuevos estímulos, nuevas formas de ver la vida.
Ya no será solamente escribir. La fotografía y el dibujo tendrán un lugar en este esfuerzo.
No hubo mejor manera de empezar el año, nada mejor que el compromiso de crear.

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Unison – Björk

Responsabilidad ante las acciones, sean cual sean.

Verdad, honestidad, valor, coraje.

Certeza de quien soy.

Reconocimiento ante la propia imperfección.

Conciencia de mi propia valía.

El amor como eje rector, como la fuerza que me hace girar, la fuerza que me rodea.

Tomar lo bueno, dejar lo malo.

Vivir la palabra, no sólo hacerla sonar.

Soy uno. En la unidad me fusiono con el mundo. Sigo siendo uno.

Así habló Zaratustra

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No soy muy ducho para la filosofía. Tengo una compañera de trabajo que desglosa declaraciones en silogismos y sinceramente no sería capaz de hacerlo; así que me acercaré a los comentarios de este libro como quien está comentando una novela de enredo. Discúlpenme los expertos en el tema, sólo soy un lector de a pie.

   Y digo novela de enredo no por el género literario sino porque me siento realmente enredado. Así habló Zaratustra está plagado de alegorías, referencias bíblicas y de religiones orientales que, a pesar de que añaden cierto toque místico, esconden las tesis bajo un velo casi imperceptible, pero siempre presente.

   Zaratustra se presenta como un profeta incomprendido, porque mientras vive en un mundo donde la colectividad y la misericordia son considerados como valores predominantes; el asceta los considera poco más que debilidades del hombre.

   En el libro, la idea del superhombre se levanta como la antítesis del miembro del rebaño pastoreado por una figura mesiánica. Entiendo este concepto como alguien que está comprometido con su individualidad, algo así como una figura integrada dentro de la psicología analítica. El superhombre que es predicado por Nietzche en boca de Zaratustra está, al final de cuentas, comprometido con su propio ser y con la vida terrenal de este instante. Las promesas de una recompensa al final de la vida se convierten en polvo, viento y nada al final de cuentas.

   Tengo ganas de aprender alemán sólo para conocer la forma en la que este hombre no sólo crea conceptos novedosos, sino también neologismos que vendrían a enriquecer de una manera importante el alemán .Ahí radica una de las grandes virtudes de la obra: la lingüística alemana ganó grandes palabras que sólo podrían ser apreciadas al conocer este lenguaje.

   Mientras más pasa el tiempo, el conocimiento de todo orden obliga a continuar descubriendo, investigando y aprendiendo.

Twinkle – Boys for Pele – Tori Amos

Ayer derramé las últimas veintiocho lágrimas que tenía hacia tí. Fue todo.

Y dirigí mi vista al sur, más allá de Orión y de la Osa Mayor. Fijé mi vista en Andrómeda, la constelación y reconocí un puñado de estrellas rojas alrededor de cada una de las “cadenas”. La sangre lavó mi dolor.

Nunca conocí tal sacrificio, amor tan depurado. No pensé que al mirar atrás encontraría experiencias nuevas, las sensaciones que tanto buscaba, y, sobre todo, esa paz que cae como una suave niebla, poblándolo todo a su paso.

¿Qué será de esta historia? No importa lo que nos una, estamos aquí, de la mano. Tu recorriendo cada aspecto, yo descubriendo lo ineludible, la conexión de siglos, algo más fuerte que lo que la gente entiende. Sabes que he hecho este viaje, sabes que estoy manchado de azufre, sabes que mi camisa está manchada de escombros y que en el pecho llevo colgando mis veintiocho lágrimas recién vertidas. Todo lo dedico a tí.

Esto es lo que soy. No me puedo mostrar como alguien diferente, no me puedo mostrar como alguien ajeno. Y aún así tomas mis manos y lavas mi dolor en cada resplandor rojizo de tus muñecas.

Disfrutaré de este proceso, te dedico mis días, te agradezco y te ofrezco lo mejor de mí, resplandor del ocaso.

Putting the damage on – Boys for Pele – Tori Amos

Alguna vez cruzaste el cielo, trayendo sólo alegría a tu paso. Todo por servir se acaba. Pero debo reconocer ciertos aspectos con los que quizá me reconcilie:

El hecho que estuviste ahí a pesar de todo, a pesar de mí y de ti y de todos los pre-conceptos que traían la religión y una sociedad oligárquica y que premia lo rudo y lo cruel.

Debo reconocer que me ayudaste y que viste por mí cada vez que pudiste, debo reconocer que muchos de los demonios que hoy ya no están conmigo fueron expulsados por tu romero y menta, por cada una de las hierbas que ya no están conmigo pero que mantienen su esencia en cada poro, engranadas en lo profundo, en lo que no se ve.

Debo reconocer que no fuiste ni serás uno o una, debo reconocer que eres una masa amorfa que flotas entre mis cejas y que vuelas por mis arterias. Lejos de nutrir te llevaste lo podrido y purificaste todas las necesidades que pudiera tener, ayudaste a convertirme en lo que soy ahora y a tomar las decisiones que estoy a punto de tomar.

Tuve que depositarte en donde pongo a todas esas personas de las que quizá puedan poseer mi grillete y mi bola, en lo profundo del abismo, porque sólo yo doy el permiso para tener a mi amo, y no pienso ejercerlo nunca más con nadie. Aprendí que la libertad es un precio caro que estoy dispuesto y a pagar, y decido compartir la libertad con quien lo decida yo. Decido que, a pesar de encontrar atrayente el daño que causa la sombra que dejaste, tomaré en cuenta sólo lo provechoso y dejaré el dolor para el recuerdo de ese que fui y no soy más.

Quédate con las palabras, los tonos que hilvané en distintos lazos, esos no se romperán. No hay nada mejor que un recuerdo fresco del cual asirse, siempre y cuando no sea el tuyo en el que me recline.